27 mar. 2010

Lectura de poemas de Enrique Gracia

(foto EGT)
ÚLTIMA HORA:
El recital que se anuncia aquí, se suspendió.
Se celebrará el 30-4-2010 (MISMA HORA, MISMO LUGAR)
El viernes siguiente a Semana Santa, 9 de abril, 2010, a las 19,00 h. leeré por primera vez en público poemas de mi próximo libro "MENTIDERO DE MADRID"
Será en el espacio "Prometeo en Trovador" Sala Trovador, Calle San José, 3, semiesquina a Huertas.
El libro es un homenaje a mi ciudad y los nombres de muchas de sus calles me sirven para hablar de ellas mismas y de otras cosas. ¡Madrileño que es uno!
Si alguno no tiene nada mejor que hacer, será un placer vernos por allí.
Como avance, os pongo aquí un poema dedicado precisamente a esa calle y sitio donde haré la lectura.
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CALLE SAN JOSÉ, SEMIESQUINA A HUERTAS, SALA EL TROVADOR, LECTURA DE POESÍA

A J. J. Lázaro, dueño de El trovador y trovador él mismo

Hoy acudí a la sala
donde un querido amigo recitaba sus versos.
En todo lo que dijo, hubo un poco de mí;
casi podríamos cambiar
nuestros poemas
como cambiábamos los cromos
de aquellas colecciones que la infancia robó.

He salido a la calle y he pensado
que la poesía no es más
que un puñado de cromos pretenciosos.
¡Pero leía bien, el condenado!
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23 mar. 2010

"Sobre la nieve del papel la frágil linterna mágica"

Balcón de nuestra Cantabria (Foto EGT)
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"...SOBRE LA NIEVE DEL PAPEL LA FRÁGIL LINTERNA MÁGICA...»
(Ch. Baudelaire. Los Paraísos Artificiales)
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Hoy trabajó toda la tarde,
mejor dicho, dejó pasar las horas
con las manos encima de la mesa, libros, papeles,
polvo,
y un estúpido gesto entre los labios.

Fuera pasaron ángeles de cuero
sobre motocicletas imposibles,
las alarmas gastaban el silencio sin que nadie acudiera,
inútilmente,
el paisaje quedó como un cárdeno toro,
como el mensaje de una cita en un contestador desenchufado.

La noche cruzó a nado su distancia de sueño
y terminó de dibujar el toro, negro zaino, cornígero de luna.
Los ángeles dejaron que las motos
brillasen a la puerta de los bares.
También sonó el teléfono dos veces.

Sin conectar la luz, sigue frente al papel,
con la vista clavada en el remache
de una carpeta azul como sus ojos,
como el cristal de todas las ventanas
con un televisor tras la cortina.
Enciende su mechero para fumar el último cigarro
y por unos instantes
las hojas le sonríen con un miedo amarillo.
Pero no cambia nada.

Y es que no basta con sentarse delante de la mesa,
con decirse que hoy tiene que salir
un poema perfecto.

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(Poema del libro "Historias para tiempos raros"
Incluido en "Contrafábula" Poesía reunida hasta 2004)
Para conseguir este y otros libros de Enrique Gracia Trinidad,
contrarreembolso, pinchar aquí.


Para ir a programas de radio y video-poemas
de Andrea Navas y Enrique Gracia, pinchar aquí.

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16 mar. 2010

Andrea Navas y Enrique Gracia
recitando en el Mercado Medieval de Villena (Alicante)
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El pasado fin de semana estvi recitando poesía medieval
en el Mercado Medieval de Villena, Alicante.
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Seréis tan bien recibidos como aquí.
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8 mar. 2010

UNA NIÑA DE AZUL CON UN PLUMIER DE PINO

Foto Paula Gracia
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NOTA PREVIA:
Debido a las características del blog, me es imposible reproducir la versificación exacta en este poema que tiene muchos versos anisosilábicos compuestos.
La forma original aparece en el libro "Crónicas del Laberinto", recogido completo en Contrafábula
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UNA NIÑA DE AZUL CON UN PLUMIER DE PINO

Ha muerto en Conde Duque
una niña de azul con un plumier de pino.

Es una vieja estúpida la noche de Madrid,
una mueca sin dientes que recuesta su rictus de sonrisa en las aceras.
A lo lejos,
detrás de tanta fiebre de tejados,
hay un jardín con úlceras, con hambre, que golpea el perfume de café,
la tos de una muñeca
que se perdió en el fondo de la tarde. Jeringuilla de plástico y mentiras.

Me subo el cuello del abrigo,
no hay nada que decir, poco que hacer. Fatiga.
Pasa un ruido descalzo de autobuses
que dibuja la sangre para fotografías de turismo.
Cerca quizás, para qué buscar lejos, hay alguien que se gana la piel tostada y limpia
con el pálido labio
de esta niña sin horas que cambiaba sus sueños por un grito en el brazo.

Me detengo a buscar por los bolsillos cualquier cosa,
un poco de tabaco, calor para las uñas,
refugio contra el miedo,
y esas muchachas tímidas pasan corriendo como siempre,
novias tontas que han de llegar a casa sin mirar las paredes don­de todo se vende con rápida sonrisa.
Calle de la Princesa, veloz la luz, el aire, el agua que mañana llegará hasta la plaza.
Pero la niña azul no corre.
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Enrique Gracia Trinidad (de Crónicas del Laberinto)
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