11 jul. 2010

Y SIN VENDER UNA ESCOBA

Hace tiempo que no os pongo un poema aquí. Cosas del verano y la desgana acalorada.
Va uno de los primeros montajes que hice en video, con muchos errores pero con ganas de aprender.
Es el poema "Y SIN VENDER UNA ESCOBA", del libro "Todo es papel"

6 comentarios:

Emilio Porta dijo...

Este poema con ese contenido, ese fondo, y esa forma, es una pieza de obligado cumplimiento en la reflexión. Impresionante, Enrique. Y con esa voz profunda y serena que pone el contrapunto necesario al pensamiento. Que lo acaricia con seriedad y comprensión, y le echa un cable en su intento de encontrar la luz que tú mismo le niegas. Si, parece la letra de una vieja canción... y lo es. La vieja canción del hombre que piensa. Que ha caminado, luchado, que ha recogido pequeñas piedras, algunas preciosas y otras sólo con valor sentimental, a lo largo de su existencia. Ese hombre es el Hombre, o sea. el ser humano sin distinción de géneros, el ser pensante y sintiente. El eterno buscador de respuestas, el ángel rebelde inventado por él mismo para enfrentarse al destino impuesto por los dioses.
Este poema es todo un libro de filosofía y una bendición para el alma. Es luz en la oscuridad y, por ello, a la vez, oscuridad en la continuada luz y su alternancia.
Poesía necesaria, Enrique, no concebida como un lujo, sino como testimonio del verdadero Poeta. Aquél que intenta alumbrar lo que no comprende con la hermosa arma del lenguaje.

Emilio Porta dijo...

Paul Lafargue fue yerno de Carlos Marx...y no sólo no estaba de acuerdo con que el trabajo era el ariete que debía empujar al capital para derribarlo y conseguir una sociedad soñada, sino que aborrecía el trabajo como el elemento más alienante de la vida. Su libro más conocido es un maravilloso opúsculo llamado "El derecho a la pereza". Al que no lo conozca le recomiendo su lectura. Igual que el poema sobre la cigarra y su cantar de Enrique. Toda una afirmación liberadora.
Paso información sobre Lafargue. Un tipo inteligente y muy culto por cierto.

Paul Lafargue fue un periodista, médico, teórico político y revolucionario francés. Aunque en un principio su pensamiento se orientó a partir de la obra de Proudhon, el contacto con Karl Marx (del que llegó a ser yerno al casarse con su segunda hija, Laura) acabó siendo determinante. en la evolución de su pensamiento. Su obra más conocida es "El derecho a la pereza" en la que afirma que el trabajo obligado es siempre alienante y nunca puede ser una fuerza de liberación del Hombre. Nacido en Santiago de Cuba, en 1842, en una familia franco-caribeña, Lafargue pasó la mayor parte de su vida en Francia, aunque también tuvo periodos ocasionales de estancia en Inglaterra y España. A la edad de 69 años, Laura y Paul Lafargue se suicidaron juntos, llevando a cabo lo que, desde hacía tiempo, tenían planeado con absoluta convicción y serenidad.

Anónimo dijo...

He colocado el comentario correspondiente a otra entrada del blog general aquí...bueno, una repetición de este tipo no está de más. Os recomiento que leais la entrada de Enrique sobre el tema que está en su otro blog. Siento el error pero tampoco está de más que haya una "ósmosis" entre blogs del mismo autor (incluso de distintos autores).

Port

Mari Carmen Azcona dijo...

Las auto evaluaciones son complicadas. Qué duro es mirarse al espejo y ver que no todas las arrugas se corresponden con sueños cumplidos. Qué hemos alquilado, como bien dices, nuestra alma al diablo, hay que sobrevivir...y llegar sin venderla es un logro.

Gran reflexión, magnífico poema. Enhorabuena, tú si has logrado vender más de una escoba.

Besos y abrazos.

Enrique Gracia Trinidad (EGT) dijo...

¡Pero qué cosas más guapas dicen los amigos!
Yo juraría que no pensé tanto al escribir el poema. Tal vez después pero no al escribirlo, al menos no conscientemente.
Insensatos somos los escribidores de poesía. Mal rayo nos parta.
Un abrazo y gracias, Emilio el Pensador y MªCarmen la Certera.
Enrique

Rosa dijo...

NO soy capaz de escribir nada, salvo la impresión que me causa sentir cómo me estremecen tus poemas, a pesar de haberlos leído y escuchado tantas veces.

Solo puedo decir que nadie me envía a decir lo que siento.

Los versos con tu voz, son mas que versos.

Tu voz, junto a los versos, es una delicia inmejorable...

Un beso Maestro y siempre mi admiración intensa.