31 ene. 2014

ENTREVISTA A ENRIQUE GRACIA - Enero 2014


Entrevista a Enrique Gracia Trinidad, por Ricardo Virtanen.
Para la revista Covibar, de Rivas Vaciamadrid. Enero 2014, nº 230

TEXTO COMPLETO:
Entrevista con Enrique Gracia Trinidad

Enrique Gracia Trinidad (Madrid, 1950), toda una institución literaria en Madrid, nos presenta, el próximo jueves 13 de febrero en Covibar, su nuevo y original libro Ver para vivir.

Ricardo Virtanen.-  Llegas a Rivas a presentar tu último libro de poemas, Ver para vivir. ¿Qué te une o ha unido a Rivas en tu larga trayectoria como escritor?

Enrique Gracia Trinidad.- Varios años en los que impartí talleres de poesía en el Centro García Lorca, buenos amigos poetas que residen aquí, un airecillo contestatario que me encanta y la mucha actividad cultural que veo que se está realizando.

RV.- Tu actividad como escritor, actor, pintor y, en general, promotor cultural, es espectacular. ¿Qué hace que un creador como tú divague, se exprese en tantos campos artísticos?

EGT.- La eterna curiosidad, la necesidad de buscar vías de expresión... ¡Que no sé estarme quieto! Al final, aprendiz de mucho y maestro de nada. Se quedaron en el camino la pintura en serio, la fotografía, el diseño, el doblaje y el teatro más profesional, y ganaron la poesía, las caricaturas, y el teatro de voz para poesía y radio. También el ánimo de divulgar la obra de otros autores.

RV.- Ver para vivir es tu último trabajo, publicado en Amargord Ediciones. Un libro de una sorprendente sencillez, en prosa poética, y con una fuerza expresiva y originalidad. ¿Cómo ubicas este libro nuevo dentro de tu larga trayectoria poética, con más de 15 libros publicados desde 1973?

EGT.- Este libro es mi 19ª publicación poética, la prosa y otros géneros ni los cuento. No es tanto prosa poética como poesía "a caja" (una variante que prefiero). En el fondo es un libro más, con ideas que llevaba dentro hace mucho tiempo. La fundamental: hacer poesía de lo más cotidiano, dar vida a los objetos —en el fondo nuestra propia vida—. Seguir aquella máxima que alguien dijo: "La poesía no está hecha tanto para cantar los sublime sino para convertir en sublime cualquier cosa" o algo así.

RV.- A mí, Ver para vivir,  me ha recordado un poco al Neruda de sus Odas. ¿Qué te ha llevado a concretar un libro así, dedicado a las cosas que nos rodean, a veces insignificantes, pero inseparables de nuestra vida cotidiana?

EGT.- Ya me han comentado eso algunas veces. Sí, en cierto modo tiene el mismo origen: el cantar lo cotidiano lo supuestamente "no poético", lo que la mayoría piensa que no es poetizable.  Si Neruda hizo odas a la alcachofa o al átomo, a mí me dio por hablar del imán de la nevera o de la parada de autobús. Aunque hay coincidencias en algún criterio, sus odas son de más largo aliento y mis poemas más escuetos. Un orgullo que me asemejen (aunque sé que estoy lejos) con uno de mis maestros.

RV.- Acaso sea Sin noticias de Gato de Ursaria (2005) el libro que te ha dado mayor repercusión como poeta, al alzarse con el prestigioso Premio “Emilio Alarcos”. Cuéntanos qué buscas actualmente en la poesía, dónde te ubicas, qué caminos crees que te pueden quedar por recorrer después de una tan dilatada trayectoria poética.

EGT.- El prestigio del premio Alarcos y su publicación en Visor fueron importantes, sin duda, pero es una cuestión de oportunidad y suerte más que nada. En la poesía sigo buscando lo mismo que buscaba con mi primer libro, "Encuentros", que fue accésit del Adonáis: encontrarme a mí mismo y mi lugar en el mundo, compartir lo que pienso, veo o me emociona, crear arte, aspirar a la belleza de la mejor palabra. Ambicioso sin duda, pero para un creador es imprescindible la ambición.
¿Qué me queda? Ni lo sé, mientras tenga aliento y siempre que no empiece a repetirme, seguiré escribiendo y allí veré si me quedaba algo o no. Ojalá me dé cuenta de parar a tiempo si me quedo hueco o me repito.

RV.- Todas tus actividades son realmente llamativas: locutor de radio, poeta/rapsoda, actor de teatro, conferenciante, locutor de radio…, sin embargo una me parece muy llamativa, y además la realizas magistralmente: dibujante de cómic y caricaturista. ¿Qué te ha llevado a ser dibujante? ¿Cómo lo encajas dentro de tu perfil como creador?

EGT.- Siempre he dibujado. Tuve ocasión de niño de acudir al taller de uno de los grandes de la pintura española, pero renuncie para estudiar otras cosas y, al final, no aprendí nunca a dibujar bien. Me considero un poco pintamonas, un dibujante ocasional, por no dejar las manos quietas... caricaturista por amistad o viñetista de humor por compromiso social, sin más pretensiones. Me divierte y poco más. Ojalá supiese hacerlo mejor.

RV.-  ¿Cuál crees que es, o debe ser, la actitud del creador (en tu caso, dentro de tus múltiples quehaceres), esto es, su papel en la sociedad actual, una sociedad arrastrada y llevada en volandas por las nuevas tecnologías?

EGT.- La sinceridad consigo mismo y el compromiso con el mundo en el que vive. Detesto, como Celaya, la "poesía concebida como un lujo". Alguna vez puede escribirse así, por gusto, pero si se convierte en una concepción me resulta insoportable y fatua.
Una actitud abierta y al mismo tiempo comprometida me parece esencial —para mí, al menos—. Nada en contra de las nuevas tecnologías; son una herramienta y me encanta disponer de ellas y aprovecharlas. Lo que esclaviza no es la tecnología sino la intención de algunos para esclavizar, adormecer y controlar con ella. Un poema es igual de bueno si está escrito en una tablet o en un cuaderno de notas. Lo malo es cuando se escribe, como decía más o menos Bécquer, al dorso de un billete de banco.

RV.- Tras Ver para vivir, ¿qué novedades poéticas, o en otros géneros, tienes para el futuro?

EGT.-  Pues ya veremos. Normalmente no planifico. Suelo escribir poemas, no libros de poesía. Luego los voy juntando y adelante. Cuando una idea se pone más activa (en el caso de este libro que surgió con uno objeto y se disparó rápidamente por otros, salió en conjunto, pero no es lo habitual) Mis dos libros próximos, uno acabado y otro a punto, son de poemas más abiertos, en los que hablo de la vida, de la muerte, de la propia escritura, de la soledad, del paso del tiempo, del silencio, de la extrañeza ante el mundo (uno de mis temas recurrentes). No son libros muy temáticos sino conjuntos de poemas que tienen un aire más o menos similar.

RV.- Finalmente quería preguntarte por tu opinión en torno a la labor que se lleva haciendo en Rivas desde hace décadas en pos de la cultura, y en concreto por la apuesta que Covibar realiza en los últimos años, produciendo una publicación periódica literaria, recitales, presentaciones…

EGT.- Ya lo dije al principio: Me encanta que haya actividad literaria emanada de los propios vecinos. Si los políticos la apoyan, pues muy bien y si no pues adelante por libre. Lo que me gusta es el ánimo de algunos para tirar de estos proyectos a pesar del desgaste que provoca la desidia y hasta la malquerencia de otros.

Las noticias que recibo de Covibar, o más bien de algunos vecinos, en este sentido emprendedor me son muy gratas. Siempre que pueda, colaboraré con vosotros porque es lo que creo que hay que hacer en justicia y lo que me pide el cuerpo. Gracias.