31 jul. 2008

POESÍA SOBRE POESÍA

(Cocina del Monasterio de Santa María de Huerta. Foto E.G.T.)

Es muy habitual que se escriba poesía sobre la misma poesía. Yo, al menos lo he hecho bastante. Aquí dejo algunos ejemplos.
RAZÓN DE ESCRIBIR

A Juan Van-Halen
Escribir para un tiempo
en el que no estaremos para nadie,
y en el más favorable de los casos
seremos una máscara de polvo
maquillando los libros de alguna estantería.
Escribir para un siglo, si es que llega,
menos oscuro y torpe que este siglo.
Dejar impresa la memoria:
papel, disquetes, vidrio, cerámica esmaltada,
ámbar, cuarzo o moléculas de gas.
Hacer que las palabras naveguen al futuro
como si fuesen barcos de papel
que sobrevivan hoy a su naufragio.

Escribir por si alguien, algún día,
tiene un dolor de corazón idéntico
o sufre una alegría semejante.


(Del libro Siempre tiempo)
Incluido en Contrafábula (poesía reunida, 1973-2004) Editorial Sial
http://www.agapea.com/
PINCHAR EN http://www.agapea.com/buscar/buscador.php?idc=&texto=Enrique+Gracia+Trinidad&x=16&y=8


COMO ROPA TENDIDA

En un poema hay que extender la vida
al viento, al sol de la mañana,
a la vista de todos
como ropa tendida en el alambre.
Una pizca de vida es suficiente,
la camisa de un sueño, por ejemplo,
o el mantel de las últimas derrotas
o aquel pañuelo
que es como un resto de niñez, tan blanco,
tan diminuto, tan herido.
Los versos, hechos sangre, piel o músculo,
bien cogidos con pinzas, agitándose
en medio de los patios, a la luz,
como banderas sin ejército.
Así tienen sentido


Del libro Todo es papel.
Editorial Aguaclara, Alicante ISBN: 84-8018-220-2
http://www.agapea.com/

ARTE CISORIA

(Con agradecimiento a Enrique de Villena) (1)

Quisiera hacer un verso con filo de cuchillo para cortar el pan. Algo daga de asalto, como el hacha sin culpa de un verdugo que no encontró otro oficio.

No un verso sanguinario sino un verso certero, afilado y agudo para tajar, hendir, abrir sin pausa, rajar sin detenerse.

Un verso que en silencio haga trizas el aire, desnude la razón, abra en canal, despiece, penetre sin cesar, hiera lo que hay que herir.

Verso para cortar tan diestro y tan exacto como lo quiso aquel juez de Venecia: "¡una libra de carne! ¡ni una gota de sangre!"

Eficiente navaja que separe las horas, su distancia, el papel donde anidan los versos que son grieta, raspadura, arañazo en la espalda de la vida que se aleja sin tregua.

Un verso como el filo de una hoz con sus hambres de mies y rama seca, curvilínea guadaña puntiaguda.

Quiero decir espada para escena de cine (no me digáis que es falso, lo sé, pero ¿quién sabe?)

Verso, cuchilla ciega, para cortar el pan, o la carne, o el tiempo.


Del libro Siempre tiempo.
Incluido en Contrafábula (poesía reunida, 1973-2004) Editorial Sial
http://www.agapea.com/


(1) Enrique de Villena (1384-1434), interesante polígrafo, siempre rodeado por la leyenda, merece nuestra gratitud por haber escrito uno de nuestros primeros libros de “técnica” poética titulado Arte de trovar. Hombre culto medieval, fue a un tiempo un humanista del prerrenacimiento. Además de interesantes traducciones clásicas y libros curiosos sobre astrología y magia, escribió también nuestra más antigua obra sobre el arte culinario, a la que hace referencia este poema: Arte cisoria o Tratado del arte de cortar con cuchillo.


PARA MAÑANA EL SILENCIO


Cuando ya no se pueda resistir tanta palabra inútil,
cuando la pesadumbre de la Historia nos destroce la lengua,
y amenace este peso con hundir las bodegas del tiempo,
escribiremos versos con aire solamente,
con el suave murmullo de las aguas de abril y la sonrisa.

Daremos fe tan sólo
del vuelo silencioso de las aves.


Del libro Crónicas del laberinto.
Incluido en Contrafábula (poesía reunida, 1973-2004) Editorial Sial
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PAPIROFLEXIA
Escribir es doblar el infinito
como una hoja de papel se dobla
para que nazcan pájaros, naveguen
barcos sobre la mesa, giren locos
molinos y discurran las tartanas
cargadas de angulosas pajaritas.
Papel, papel, papel...todo es papel
sobre el que duerme acurrucada y sueña,
en un pliegue sin fin, la soledad.


Del libro Todo es papel.
Editorial Aguaclara, Alicante ISBN: 84-8018-220-2
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PALABRAS

Nativo de las islas del silencio,
aprendí las palabras como aprenden
los niños a jugar: a todas horas.
Primero eran hablar por no callar,
vuelco del corazón imaginario.
Luego empezaron a llegar sin cita
previa, sin darme tiempo a reclamarlas,
por su cuenta, a deshora, roncamente.

Desde hace tiempo —ya perdí la cuenta—
vienen y van cuando ellas lo deciden,
no basta convocarlas o tener
una agenda que marque los momentos
en que nos dispondremos a escribirlas.
Su osadía y mi falta de paciencia
se llevan mal y el juego ya no es gozo.

Las palabras me hicieron insolente,
nacieron para el llanto y para el grito
y se quedaron en mi voz clavadas
como la luz que son, como la fiebre
que terminan por ser, como la sangre.


Del libro Todo es papel.
Editorial Aguaclara, Alicante ISBN: 84-8018-220-2
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(NOTA VIII) RÉQUIEM

Valga para los versos de la luz, de la sombra también pues son fatiga de lo mismo.

El claroscuro es la razón, más aún, el salmo, el sortilegio, el conjuro que asigna a la palabra su color de maíz y su perfil de aceite.
Del mestizaje de la luz y de la noche nace ese mínimo temblor, perfecto acoso que respira tras el papel en blanco.
Y para la pureza es este réquiem.

Del libro Historias para tiempos raros.
Incluido en Contrafábula (poesía reunida, 1973-2004) Editorial Sial
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VALE, AMICI

A Edu, que empieza a escribir


La poesía es la incómoda palabra.
No te engañes, poeta ¿qué pretendes?
¿que te perdonen lo que escribes?
¿que el lector, obligado a descubrir
en tu voz lo más hondo de su voz,
te lo agradezca?
No abrirá tus páginas,
no dejará que le inficione
tu lengua venenosa. Está prohibido
sacar los sentimientos a la calle,
esgrimir emociones,
modos distintos de mirar el mundo.

Ejerce tu pasión como un proscrito
que no eres otra cosa cuando escribes.
El mundo es más de lo que dicen, más
de lo que vemos, más de lo que quieren
que miremos. Es mucho más, lo sabes.
Di lo que tengas que decir y dilo
sin disculparte por hacerlo. Y vale.


Del libro Todo es papel.
Editorial Aguaclara, Alicante ISBN: 84-8018-220-2
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"...SOBRE LA NIEVE DEL PAPEL LA FRÁGIL LINTERNA MÁGICA...»
(Ch. Baudelaire. Los Paraísos Artificiales)

Hoy trabajó toda la tarde,
mejor dicho, dejó pasar las horas
con las manos encima de la mesa, libros, papeles,
polvo,
y un estúpido gesto entre los labios.

Fuera pasaron ángeles de cuero
sobre motocicletas imposibles,
las alarmas gastaban el silencio sin que nadie acudiera,
inútilmente,
el paisaje quedó como un cárdeno toro,
como el mensaje de una cita en un contestador desenchufado.
La noche cruzó a nado su distancia de sueño
y terminó de dibujar el toro, negro zaino, cornígero de luna.
Los ángeles dejaron que las motos
brillasen a la puerta de los bares.
También sonó el teléfono dos veces.

Sin conectar la luz, sigue frente al papel,
con la vista clavada en el remache
de una carpeta azul como sus ojos,
como el cristal de todas las ventanas
con un televisor tras la cortina.
Enciende su mechero para fumar el último cigarro
y por unos instantes
las hojas le sonríen con un miedo amarillo.
Pero no cambia nada.

Y es que no basta con sentarse delante de la mesa,
con decirse que hoy tiene que salir
un poema perfecto.



Del libro Historias para tiempos raros.
Incluido en Contrafábula (poesía reunida, 1973-2004) Editorial Sial
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LAS PREGUNTAS SON PARTE DE ESTE OFICIO

Y permitidme ahora una pregunta.
¿Por qué no puede ser este poema también un sacacorchos?
¿Alguien prefiere únicamente los pétalos de rosa?
Me parece que han sido dos preguntas...
¡Y qué más da!
Subisteis al estrado mi palabra
para luego acusarme de ser un charlatán de feria,
de interrumpir con voces disonantes
la tela de Penélope que os sirve de argumento.
Alguien dirá también que hago discursos con ventaja,
que juego con el aire como un inútil pájaro
que hace temblar la piel de la mujer,
soñando con batallas sedientas y culpables.
Podría arrepentirme de no ser
poeta de sonajas y abanicos, debería sentir
que mi garganta
no tenga el limpio soniquete de la fiesta del mundo.
Pero no me es posible,
mi susurro es el grito de coraje de los desentonados.

Creo que debería seguir con las preguntas.
¿Es que no vale el agua lo mismo que la sed?
¿Es que no tiene el pájaro su sitio, por derecho,
en la asamblea lícita del agua?
¿Puede el canto del hombre ser tan sólo un adorno
frente a tanta locura?
¿No tiene sed el charlatán
lo mismo que el guerrero o la mujer de blanco de la feria?

¡Basta ya de preguntas!


Del libro Crónicas del laberinto.
Incluido en Contrafábula (poesía reunida, 1973-2004) Editorial Sial

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ANUNCIO POR PALABRAS
A Luis Alberto de Cuenca

"Para negocio sin futuro,
es urgente encontrar hombre o mujer
de edad indefinida, consciente, solidario
y experto en soledad.
No importa la presencia.
Que conozca palabras para versos sublimes.
Preferible experiencia de silencio.
No se tendrán en cuenta referencias.
Salario a convenir, será muy poco,
incentivos en caso de suicidio,
y un puesto asegurado en la oficina del olvido.
Absténganse personas con algo que perder o buen futuro.
No llamen por teléfono, no hay nadie.
Escriban sin demora
al primer apartado de correos de la necesidad,
o a cualquier laberinto,
que aparezca en el libro de sus sueños."



Del libro Historias para tiempos raros.
Incluido en Contrafábula (poesía reunida, 1973-2004) Editorial Sial
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TERCERA CRÓNICA DEL GUARDIÁN
(El Hechicero)

                              “... Ma se senza ingiuria vostra io potessi fruirlo, rendetevi certo che saria in me quella letizia                                       ch'essere in alcun uomo sia possibile." (Ludovico Ariosto, Il Negromante) (1)

El hechicero acaba su tarea,
acaricia su barba satisfecho
y sus labios se curvan en lánguida sonrisa
—la que debe tener todo alquimista que aprecie su trabajo—.

La luna se despide como un guiño
de los últimos juegos de la noche.
La lechuza es un bus que aún lleva luces
y susurra un final, como Louis Armstrong, de Jazz expresionista.

Recoge los papeles, guarda todas las fórmulas en verso
tras el aparador de palisandro
mientras un gato insomne y circunspecto,
con el lomo de azúcar y de miel, afirma silencioso
que él ya lo sabe todo
Va tapando los frascos uno a uno,
los matraces de esencia,
las redomas con uña de lagarto y ese polvo amarillo de mandrágora
que hace azules los sueños.

El horizonte empieza a recitar
una canción de cuna para la espalda de la noche.
Es hora de acabar los sortilegios,
que descanse el mercurio en su probeta y el ala de murciélago en el aire.
Los Rollings sustituyen al Cármina Burana.

El hechicero cuelga el mandilón,
se cambia de zapatos, deja su gorro frigio en un estante,
anuda su corbata de seda milanesa,
y se va a la oficina como todos los días.



(1) "...Pero si yo pudiera disfrutarlo sin ofenderos, estad seguros de que sería dueño de la mayor alegría que hombre alguno pueda poseer."

Del libro Crónicas del laberinto.
Incluido en Contrafábula (poesía reunida, 1973-2004) Editorial Sial
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CONTRA POÉTICAS ILUSAS

Un verso es siempre una aventura,
un juego peligroso
en el que acabas derrotado.
Crees terminarlo y de repente
no es tuyo, es algo ajeno, extraño, vivo,
pide otros versos para no estar solo
y parece que nunca se da por satisfecho.

Del libro Siempre tiempo.
Incluido en Contrafábula (poesía reunida, 1973-2004) Editorial Sial
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SIC TRANSIT POÉTICA


Escribir un poema es confundir al tiempo,
engañar al misterio,
hurgar en esta herida
que cicatriza mal aunque es júbilo a veces.
Las palabras se evaden, navegan solitarias
al borde del papel que es el borde del mundo.
Las palabras renuncian a su cuerpo infinito,
aparecen extrañas a su propia textura.
Sin saber qué hallaremos, perseguimos la idea
en medio de la nada, como persigue el ciego
el tacto de los rostros, el aliento, el sonido.
Las palabras, más huérfanas que nunca, se desnudan,
son ruina descarnada, gesto, prisión hermosa,
laberinto en que el tiempo se pierde para siempre,
no alcanza a consolarnos, sangra más que respira.

Acabado el poema, es posible morir.
Guarde el verso la vida bajo su firme lápida.
Que la palabra quede como un bello cadáver.

Del libro Siempre tiempo.
Incluido en Contrafábula (poesía reunida, 1973-2004) Editorial Sial
http://www.agapea.com/

29 jul. 2008

TIEMPO DE APOCALIPSIS


TIEMPO DE APOCALIPSIS

Libro que no fue nunca publicado de forma independiente, sólo figura completo en Contrafábula (mi poesía reunida 1972-2004) publicada en SIAL Ediciones, y aquí
(Para adquirir Contrafábula y otros libros, buscar Enrique Gracia Trinidad  en www.agapea.com )

NOTA PREVIA

Para cualquier lector será evidente que este libro, a pesar de su título y sus citas, no es un libro de contenido religioso. Las únicas relaciones que podrían atribuirsele en este sentido son que cada poema se basa en citas del Apocalipsis y se ambienta en dicho texto y en otros de la Biblia, también, que la estructura poética tiene un cierto aire que puede recordar lo “bíblico” por el tono, las repeticiones, las imprecaciones, etc. No entraré en otras relaciones de orden psicológico que pudieran hacer expertos en la materia, serán tal vez debidas a la educación clerical de mi juventud.
En las citas no se sigue el orden del texto apocalíptico. La secuencia de los poemas se ha establecido sólo en atención a sí mismos y a su posición en el conjunto.
Las ediciones utilizadas para citas y referencias fueron la española de la Biblia de Jerusalém (1975), Nuevo Testamento (Nácar y Colunga, BAC 1965), y Nuevo Testamento basado en la antigua versión de Casiodoro de Reina (1569), revisión de Cipriano de Valera (1602) y otras, en edición de 1966.
Contra lo que parece habitual en un libro de poesía, hay un grupo de notas, elaboradas durante su confección. No se trata de aclaraciones poéticas, extremo que considero innecesario, sino de simples referencias bibliográficas.
El libro estaba terminado hacia 1994. Su contenido, ajeno a la religión para los religiosos y entroncado en lo religioso para los contrarios, ha resultado siempre inadecuado para los criterios de unos y de otros. Posiblemente, poco hay que me satisfaga personalmente tanto como ese “estar en medio de nada”.
Estas circunstancias, y su extrañeza como texto poético, me llevaron a incluirlo en mi poesía reunida Contrafábula (poesía reunida 1973-2004) editada por Sial Ediciones 
(para adquirir: http://www.agapea.com/  buscando allí: Enrique Gracia Trinidad)





"...porque el tiempo está cerca."
(Apocalipsis, 1.3) (*)


(*) Como esta, todas las citas que encabezan los poemas, pertenecen al texto del Apocalipsis, por lo que no se repite esta palabra, indicando tan sólo la numeración de capítulo y versículos.

"Cuando el Cordero abrió el séptimo sello, se hizo
un silencio en el cielo, como de media hora" (8.1)


I.
EL SILENCIO HA CRECIDO Y ESTA SOLO.

Buscaremos la risa de los niños
y no la encontraremos,
ese leve chasquido de las hojas
pisadas en los parques,
un susurro del sol en nuestro rostro,
el perfecto latido
que hace dormir la mano sobre el pecho,
ese temblor de azúcar y de sangre
que se esconde en los besos de la sombra.
Será búsqueda inútil,
tiempo desvencijado en los oídos.

Dormirán la canción,
los gritos de terror y la blasfemia,
el violín y la flauta, la cuchara,
el llanto de la mar contra la tarde.
No sonarán las copas ni el vino de las copas,
ni el viento en las ventanas, o la lluvia,
ni la tenue palabra de los enamorados.
No acudirán las órdenes al rostro
ni el grito a la garganta.
Durante el plazo estipulado
no se oirá al mercader,
estará mudo el padre de la patria,
volarán las canciones de cuna y las baladas
al país de los sueños,
y todos los relojes
contarán sin hablar treinta minutos.

Hasta la voz de Dios cumple el silencio.


"... su rostro, como el sol cuando brilla con toda su fuerza." (1.16)
"...Tocó el séptimo Angel..." (11.15)


II.
SI NO ENCENDEMOS ESTA LUZ

que se refugia en nuestros huesos,
no sobreviviremos,
no estaremos de pie cuando se escuche
la séptima trompeta.
Esta luz en las manos, como un salvoconducto,        (1)
como coraza contra el odio,
como un gozo que salve de la cólera
lo que aún queda en los ojos
de los niños que fuimos.
Esta luz como pluma del águila que escribe
su apócrifa verdad,
esta luz sobre el ciego que destruye su tierra
sobre el estiércol de los lobos,
sobre nuestra cintura desangrada
por la aguja del tiempo.

Si dejamos la llama con su negra capucha,
si la guardamos en el arca,
no será suficiente el santuario. .
Si la escondemos bajo el lecho
no servirá para esconder
las pesadillas.
Porque no hay nada oculto que no haya de saberse.     (2)
Esta luz es incendio,
debe de serlo, inagotable, y abrasarnos las manos,
y ser como palabra que se grite en el viento
de todas las terrazas,
que nos deje la boca
como el cielo de abril,
como un poco de amor en mitad de la tierra.



"...Venid, reuníos para el gran banquete, para que comáis carne de reyes, carne de tribunos y carne de valientes, carne de caballos y de sus jinetes, y carne de toda clase de gentes, libres y esclavos, pequeños y grandes..." (19, 17-18)


III.
HAN DISPUESTO LA MESA,

comed hasta que el vino os devore los labios,
hasta que la ceniza sepa a carne,
hasta que del combate sólo queden
los despojos de azufre
que hacen yermos los campos.
Mil diademas coronan la cabeza de Fiel,                       (3)
y él es quien nos prepara la mesa del banquete,
¿dónde habéis visto un servidor
más honorable?
No dejéis de comer, que nada sobre
para los herederos de la tierra,
para el insecto silencioso,
para la rata confundida
con el barro y la muerte,
para las piedras del olvido,
para las patas de la araña,
para esta ruina triste que adelantan los ácidos
y el grito. .
Venid hasta el banquete que ha dispuesto
la locura de plástico del hombre,
la ceguera de todos los que piensan
que habrá un mañana fértil
sobre tanta miseria.
Venid,
comedlo todo,
acabad con la carne y con la sangre,
que no descansen las migajas.



"... Id y derramad sobre la tierra las siete copas del furor de Dios."
(de 16.1 a 16.19)


IV.
EN SIETE COPAS SOLO

caben el vino y el furor,
la sangre que los ríos llevan entre sus aguas
para que la bebamos como llanto.
Y al volcarse la sexta copa el Éufrates
cayó herido de muerte,
corrió el polvo en su cauce hasta el Harmagedón.    (4)
Esa es la historia.
Hubo antes otras muertes, otras copas doradas
que fueron derramando
la vergüenza de Dios y de los hombres.
La primera en la tierra
para dolor de aquellos que llevasen
la marca de la Bestia,                                          (5)
la segunda en el mar,
donde se vino abajo la esperanza,
otra más en los ríos y en las fuentes
donde empieza la cuenta de la sangre.
La cuarta copa asesinó el ozono
y el sol nos abrasó hasta los cimientos.
Fue mucha luz entonces
para tanta ceguera.
Cuando la quinta copa
dejó a oscuras el trono del Dragón,
supo el dolor su nombre
aunque no fuera nuevo para nadie.
De la sexta no quiere el corazón
dar más noticia.
La última copa fue un pájaro herido
que pasó por el aire como un trueno,
como la soledad,
como la muerte.
Llegó el tiempo del grito,
las horas de la ruina y la esperanza
vendidas en hermosos
envases de cartón plastificado.
Todo quedó dispuesto
para alterar la ruta de los sueños.
Tiempo de la rueda,
cambio que tiene vientre de círculo y de esfera,
giro sin párpado o saliva,
beso desconocido.

Se derrumbó la cúpula del cielo
y un hombre rezó a Dios una blasfemia.



"...y que tienes nombre de vivo, pero estás muerto." (3.1)

V.
HAY QUE SABER SI ESTANDO VIVOS

se cumple el ritual con suficiencia.
Saber si basta con estar
a este lado del tiempo,
en esta campanada del reloj
que hace que nuestra sangre sobreviva.
Es preciso
averiguar si nuestro nombre
resuena en el estruendo acorralado
de las alas del tiempo,
si tantos nombres uncidos al yugo de los labios
tienen más importancia
que una tela de araña en un rincón del mundo.
Debemos descubrir si estamos muertos
y nos sueña un planeta fatigado
cabalgando su espalda:
quinto caballo de color de sombra
que se llama Dolor,
Penumbra,
Potro de la Locura y Desaliento.
Debemos ensayar la contraseña,
averiguar el nombre exacto
que se escribe en la frente,
por detrás del cabello,
en las encías.                                           (6)
Hay que saber
si las llaves de piedra del infierno
abren de igual manera
la aventura sin red y sin aplauso
de nuestro corazón de porcelana.



"¡Aquí está la sabiduría! Que el inteligente calcule la cifra de la Bestia; pues es la cifra de un hombre. Su cifra es 666." (13.18)

VI.
ES ESE NUMERO SALVAJE

el que nos ha dejado el sueño
como un sabor estremecido,
como la risa extraña y silenciosa
que hace nido en el vientre del amor
y echa a volar de madrugada.
Enloquecida cifra,
seis,
tres veces seis, nueve invertido
en el espejo,
rizos que caen por la mejilla virgen
amenazando la pregunta,
dando belleza al cuello triste,
amando la locura.
Sello de Salomón, estrella de David,
arcano enamorado.                                              (7)
Número que se graba a fuego lento
en medio de la frente,
detrás, bajo el cabello,
cerca de la frontera de los sueños.
Marca de Golem.                                                 (8)
Grito que se repite, miedo.
Bestia que ataca al corazón,
clava las uñas,
duele.
Emblema de la bestia que precede a la Bestia,      (9)
con su aliento de muerte
para dar la vida,
con su triunfo de espada
sobre ricos y pobres, esclavos y señores.
Número de la Bestia,
sangre que llega y cerca
estas horas sin trigo,
estos instantes,
que amenaza con una sombra oculta
detrás del corazón,
en el más íntimo escondrijo
que inventamos de niños
y olvidamos luego.

Número de la Bestia, sangre que se aproxima.
Pero es el número de un hombre.



"Y vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo, del lado de Dios, ataviada como una esposa que se engalana para su esposo." (21.2)
"El que hablaba conmigo tenía una medida, una caña de oro,
para medir la ciudad." (21.15) ( 21 completo y 22.1-5)

VII.
Y TODO SE MIDIO

para que no sobrase nada.
Laberinto de joyas,
dosel de majestad, puertas de perla.
Es un perfecto cubo, 2.220 kilómetros de largo      (10)
por lo mismo de ancho, igual altura,
impecable armazón,
con un brillo de piedra tan preciosa
que la luz será inútil.
El Arbol de la Vida
crecerá por sus calles
sin que el sol tenga nada que hacer
entre las ramas.
El mismo Arbol de Vida
que se quedó en aquel jardín primero,
el que pudo ser nuestro si hubiésemos querido
vivir más que saber aquellos días.
Inexpugnables sus murallas,
son de jaspe y zafiro, calcedonia, esmeralda,
cornalina y sardónica,
crisólito, berilo, topacio y crisoprasa,
las dos últimas filas, jacinto y amatista;         (11)
y en el centro, su plaza de oro puro
es como vidrio transparente
tras el que puede verse un corazón
que sirve de refugio,
en donde el ángel muestra sobre un libro
la palabra no escrita.

Cuando la tarde se recuesta
en el tenue horizonte del otoño,
la ciudad se perfuma, sonriente y despacio,
como una buena amante
de este tiempo final y enloquecido,
para entrar más hermosa
en esa ceremonia que la noche
guardaba en su memoria
desde siempre.



"Fui donde el Ángel y le dije que me diera el librito. Y y me dice: Toma, devóralo; te amargará las entrañas, pero en tu boca será dulce como la miel-." (10.9)

VIII.
COMO EL OLVIDO,

como las lágrimas y el sueño
que ya no se recuerda.
Así de amargo
el libro y cuanto en él se escribe
con la sangre.
Igual de amargo que este tiempo
que pasa como un trueno sobre el mar
y la tierra,
sobre la espalda de los hombres.
Como el dolor que no entendemos,
como el cansancio de la risa.
Igual que esta certeza que nos rompe
la voz y la cintura,
el recuerdo del barro,
la nostalgia de haber sido una lágrima fecunda.

Páginas vegetales que alimentan
las horas de la tarde,
cuando todas las cosas
ponen el corazón en cuarentena.
Letras amargas como el dorso
de una mano apoyada
sobre una puerta que cerró el recuerdo.

Pero en la boca,
dulce sospecha de esperanza,
pie que se acerca por la espalda
para dejar su beso sobre el cuello.
Dulce como la sombra
del verso que jamás escribiremos.



"... Y muchos de los hombres murieron por las aguas que se habían vuelto amargas." (8.11)

IX.
SE APROXIMA ESE TIEMPO,

es un loco perfecto que asesina
pájaros y palabras,
que solo deja en pié
este sabor de ajenjo inimitable.
Es la hiel y el dolor
de la tercera y cárdena trompeta,
es el brutal desplome de la llama
sobre los sacrificios sin altares,
amargando las lágrimas, la saliva del beso,
la sangre de unos mártires inútiles,
el sudor,
la esperanza.



"...cuatro Vivientes llenos de ojos por delante y por detrás. El primer Viviente, como un león; el segundo Viviente, como un novillo; el tercer Viviente tiene un rostro como de hombre; el cuarto Viviente es como un águila en vuelo..." (4.6-7)

X.
CON UN MANTO DE ESTRELLAS,

infinita mirada sin descanso,
todo lo ven,                                                        (12)
aguardan,
viven.
Repiten su salmodia sin fatiga.
El primero de todos
no conoció jamás el cautiverio,
poderoso felino del color de la arena,
tiene en su zarpa la batalla
pero duerme,
sujeta el trono como un sueño,
vigila la distancia,
hace la paz,
espera.
El segundo que vive
es alimento de los hombres,
como el maná, como la sangre.
Compañero del árbol y la hierba
soporta el trono con quietud de mármol,
paciente,
reposa el tiempo en su testuz dorada
y sus ojos dibujan
la ternura de un mar que es sólo vidrio.
El tercero que vive es como tú,
como cualquiera de nosotros, hombre.
Salió del gran jardín y ahora pretende
regresar.
Arcángel desterrado,
hijo de la esperanza y de su orgullo,
malditamente libre.
El cuarto alza su vuelo cada noche
cuando el rezo descansa.
Dueño de arco iris, tiene en sus plumas la memoria
de lo que alguna vez
pudimos ser, de lo que somos,
de lo que al fin seremos acabado este tiempo.
Sus alas se estremecen
mecidas por la luz.

Estos cuatro vivientes,
portadores del trono de cristal,
son a la vez guardianes de la tierra,
de la puerta del cielo y su esperanza,
vigilan sin cesar el laberinto,
adoran,
trenzan el rito por nosotros.
Algún día,
cuando hayamos cumplido la tarea
de soñar estas horas que fabrican la vida,
adiestrarán nuestra garganta
para un canto salvaje y diferente.



"...Pues el tiempo está próximo." (1.3)

XI.
EL TIEMPO ES UNA CIEGA LOCURA DE CAMPANAS

que da vueltas detrás de una sonrisa,
mientras se ciñe al suelo inerte
la última paloma.
Vinimos desde el cobre fecundado
por semillas de arcángeles azules
hechos con argamasa de preguntas.

Y ahora los minutos
pesan como columnas de granito,
socavan la razón,
hacen del miedo un templo,
embadurnan la vida de liturgia,
tejen el odio,
se ríen de nosotros estrellándose
contra un futuro próximo,
indecible,
crepuscular dominio de la nada.



"...Cuando el Cordero abrió el primero de los siete sellos... Miré y había un caballo blanco... Cuando abrió el segundo sello... salió otro caballo rojo...Cuando abrió el tercer sello... Miré y entonces había un caballo negro... Cuando abrió el cuarto sello... había un caballo bayo..." (6.1-8)

XII.
SOBRE EL TABLERO DESOLADO

se inicia la partida.
Lleva jugándose mil años,
dos mil, la eternidad,
pero ahora es más rápida y más triste,
ahora la flecha del primer jinete
es más certera,
hiere con más encono. Ha salido del arco
como empujada por el odio
y rasga, acosa, mata.
Es blanco el primer potro, de sal y no de nieve,
mujer de Lot que busca la venganza,
ciega locura de algodón
que no espera que nadie lo recoja.
El arquero cabalga con el arco tendido,
listo para que el dardo
recorra la distancia como un miedo en la noche.
Es blanco, así está escrito,
pero sus ojos son de sangre, buscan el pecho y asesinan.
El segundo caballo
es igual que los ojos del primero,
rojo como los vinos que brotan de la herida
que nos duele en el pecho,
como el grito de guerra de un fanático,
como el rezo que en medio de la inútil batalla
hace que el último suspiro
sirva a los moribundos de consuelo.
Lleva una gran espada su jinete
que depreda la paz y la caricia,
rasga el cóncavo tiempo y su perfil,
divide.
Con el tercer caballo
la noche se apodera de los ojos.
Negro como paloma, es hambre sola,
hambre que cada cuatro segundos hiere un niño
donde tan sólo la distancia sabe.
Y lo hiere hasta el último silencio
ayudado en su horrible cometido
por el cuarto jinete:
Muerte su nombre
sobre un caballo sórdido y extraño.        (13)

Es un juego sangriento.
La paz está dormida, nadie cerró el templo de Jano,      (14)
y tanto estruendo no consigue
despertarla del sueño.
Se ha puesto precio al trigo y la conciencia,
y estos caballos tienden su relincho
sobre reyes y torres y peones,
sobre alfiles-obispos,
hasta la cuarta parte de la tierra.
Su aliento es como peste
que adelanta un futuro acobardado, sin amor y sin beso,
y sus crines son hilos de la soga
con que los hombres atan a otros hombres,
fieras entre las fieras.

Antes de que otros sellos pidan silencio, tiemblen,
amenacen,
cubran el sol
y hagan sangre en los labios de la luna,        (15)
estos cuatro corceles
recorren nuestras horas con orgullo,
dejando dibujada su silueta
contra el telón de fondo de la farsa.



"El resto de los hombres...no dejó de adorar a los demonios, a los ídolos de oro y de plata, de bronce y de piedra y de madera, que no pueden ver, ni oír, ni andar..." (9.20)

XIII.
ESTAN CIEGOS,

todos estamos ciegos en esta hora profunda,
en este lado oscuro
que nos deja vivir entre sus fauces.
Idolos electrónicos
se asoman a la puerta de la necesidad,
recorren como pólvora las calles
y los rezamos en binario.
Aquí está la locura. También en otros dioses
a los que hemos alzado en nuestras vidas
altares de tramoya,
imágenes de plástico dorado,
templos de acero y de cristal,
fortalezas guardadas por vestales y perros
que nada reconocen de la piel de los hombres,
que no aprenden jamás
el valor de una lágrima,
el precio de una tímida sonrisa,
la ternura de un beso.
En el mercado de la prisa
se vende bien, muy bien,
la imagen de los dioses de la guerra,
no aquel pequeño y anticuado
que terminó en planeta,
sino otros dioses más voraces,
los que besan la tierra con su lengua de fuego,
los que desgarran sin pudor
la túnica del cielo para violar el porvenir.
El escenario tiene trampa
y todos lo sabemos, pero todos jugamos.
Ardides de belleza
nos recorren el rostro de la máscara,
ídolos con los pies de barro
decoran las esquinas, arbitran la razón,
hacen del artificio una promesa,
dejan al fondo un poso de amargura...
Pero seguimos adorándolos,
es imparable esta locura, vértigo de costumbre;
no hay puertas para huir,
ni tablas donde erguirse y respirar.
No hay tiempo, sobre todo,
para alzar libremente
la cabeza.



"...al vencedor le daré maná escondido; y le daré también una piedrecita blanca, y, grabado en la piedrecita, un nombre nuevo que nadie conoce, sino el que lo recibe." (2.17)

XIV.
USAD LA CONTRASEÑA.

Salid al medio de las calles,
al borde de las tierras de labor,
al límite más gris
de las ciudades.
Ocupad las fronteras
y no dejéis pasar
más que al que tenga el nombre y lo conozca.
Es un nombre distinto,
secreto,
es un nombre que suena como el bronce,
lo susurran las olas del mar griego
desde Atenas a Pérgamo,
del golfo de Casandra
hasta la cueva de cristal de Patmos.
Es un nombre de amor,
húmedo y tierno, libre, solitario,
hijo de la promesa y la esperanza.
Nombre que avanza por el lecho,
besa el muslo,
acaricia,
despeina los cabellos, roza el vientre,
se susurra a sí mismo en el oído,
abraza, besa,
tiembla.
Lo reconoceréis por su perfume,
por su boca de pétalo,
por su aliento de acero enamorado.
Sabréis que os pertenece
cuando podáis ceñirlo a la cintura
como túnica libre
de ataduras o miedo,
como cálido bálsamo,
como lluvia olorosa del otoño.

Está escrito en un suave pergamino
de piel humana y viva.



"Llorarán y se lamentarán los mercaderes de la tierra por ella, porque no hay quien compre sus mercaderías. Las mercaderías de oro, de plata,de piedras preciosas, de perlas, de lino, de púrpura, de seda, de grana; toda madera olorosa, y todo objeto de madera preciosa, de bronce, de hierro, de mármol, cinamomo y aromas, mirra e incienso, vino, aceite, flor de harina, trigo, bestias de carga, ovejas, caballos,coches, esclavos y almas de hombres... (18.11-13)

XV.
NADIE QUEDO PARA COMPRAR
porque los mercaderes
nos vendieron también el corazón.

La desmedida usura y la avaricia,
hicieron de esta tierra un pedregal
de escombro
(eso sí, cada piedra
con su cotización en bolsa y con su precio
dispuesto en un cartel).
No queda nadie
a quien vender tanta chatarra.

Mientras el hambre recorrió
las calles, el desierto, los cauces de los ríos,
mientras los inocentes eran objeto de la muerte
todo siguió vendiéndose, comprándose,
todo siguió sobrando.
Pero siguió pudriéndose en las calles
bajo los símbolos del lujo,
tras la mueca del oro y del poder

Y ahora viene el dolor...
"Ay de la Gran ciudad, que se vistió de lino,
de púrpura y de grana,
que se adornó con oro, y con piedras preciosas,
porque en una hora sólo, se arruinó su riqueza..."     (16)

Ahora viene el dolor como si fuera nuevo;
se lamentan los dueños de la tierra
que hicieron de la muerte su negocio,
de la sangre una copa de ambrosía,
de aquel daño lejano
una estadística perfecta
para llegar hasta el siguiente
minuto comercial sin contratiempos.
No queda nadie
a quien venderle cosa alguna.
Hasta el alma fue pieza de mercado
y es hora de acabar
esta subasta.



"...Y si alguno quita algo a las palabras de este libro de profecía, Dios le quitará su parte en el árbol de la Vida..." (22.19)

XVI.
EL JARDIN QUEDA LEJOS,

aquel fruto sabroso del árbol de la ciencia
que nos hizo saber,
que nos hizo sentir como los dioses,
es hoy manjar acostumbrado.
Aquel fruto prohibido que nos abrió los ojos
permanece en la mesa
junto al vino y al pan, y junto al miedo.
Pero faltaba el árbol de la Vida.
Nadie prohibió
que se comiesen las eternas frutas,
pero nos expulsaron
antes de haber tenido su agridulce perfume
por la boca
y vivir para siempre.                     (17)
El árbol siguió en pie,
creció tan alto como el mundo,
sus raíces trenzaron la esperanza
de vencer a la muerte,
sus ramas desbordaron las tapias del Edén
y sus hojas cubrieron los ocasos del sueño
con un brillo de estaño.
Hoy estamos al límite del mundo,
se ha cruzado la sangre del pasado
con el caudal sin ojos
que el futuro ha bebido
en nuestra ausencia.
A punto está de alzarse la ciudad
de los días milagrosos.                       (18)
No añadiremos nada a la palabra,
no quitaremos ni un susurro
a los versos que hicieron la promesa más fuerte.
a los que edificaron la esperanza.
Estaremos dispuestos,
beberemos del agua de la vida
porque tenemos sed y la camisa blanca,
porque de nuestras manos inocentes
y culpables también, de ser humano al fin,
crecieron las caricias.
más allá del dolor y de la muerte.
Estaremos dispuestos,
en pie,
con la cabeza erguida y solidaria.




"...el que es, el que era..." (1.18)

XVII.
LA MUERTE ES LO QUE ES

y la sombra,
la música o el grito de las zanjas.
El corazón de un niño jugando a la sorpresa
también es lo que es.
Esa mano brutal de los guerreros ciegos
golpeando inconscientes
el pómulo del sueño y la belleza.

Todos son lo que son,
la levadura que abraza el trigo fértil, el cántaro
y el hueso,
el arbusto que no dejó de arder            (19)
sin consumirse,
el ojo de los dioses que vigilan dormidos
o ese cáncer de agosto con su vértebra herida.
Hasta el ángel de espada efervescente
tan sólo es lo que es,
su voz de trueno por el viento
es una simple voz
y da igual que prohiba escribir,
que su libro de piel hija de Pérgamo
escrito por el pecho y por la espalda,
sea dulce o amargo al paladar.           (20)
Son lo que son la máscara y la piedra,
lo importante,
la caricia sin alba de los adolescentes,
el orín de los perros,
el vientre sin costura de una madre de otoño.

Son lo que son, Señor de la Muralla,
...y los espejos.



"...¡Ojalá fueras frío o caliente! Ahora bien, puesto que eres tibio y no frio ni caliente, voy a vomitarte de mi boca..."  (3.15-16)

XVIII.
NO ME DES LA MANO,

muéstrame el corazón y las entrañas,
dime de dónde vienes,
si la fatiga endulza tus caderas,
si aún mantienes el fuego de los años de lucha,
o si la espalda llena de cansancio
te ha dejado sin armas, borracho o sobrio
o ciego,
débil en cualquier caso
como para insistir en la batalla.

Pasan los años como el agua,
siempre igual y distinta,
siempre con la sospecha
de no saber si hicimos suficiente,
con esa sensación
de que la vida cotidiana acabó con los sueños,
de que el calor más joven se alejó de la espalda
y ahora las manos están débiles,
frías como la hierba a media tarde,
como la sábana olvidada,
como la piedra que sujeta
la mañana de abril bajo los puentes.

Eramos ciegos,
pero aún es posible volver a ver la puerta
que tendremos que abrir
cuando nos llamen, cuando suene la aldaba,
cuando se nos reclame para poner el pan
sobre la mesa
y cenar al calor de la cocina.                (21)


"Juan, a las siete Iglesias de Asia." (1.4)
"Delante del trono arden siete antorchas..." (4.5)
"...un Cordero, como degollado; tenía siete cuernos y siete ojos, que son los siete espíritus de Dios." (5.6)


XIX.
ERAN SIETE LOS OJOS DEL DOLOR,

siete los dedos que la muerte
pasa por la cintura de los hombres
como la más desvergonzada de todas las caricias.    (22)
Todo el que tenga oídos para oír,
que escuche aquella voz y nuestra voz ahora.
Siete iglesias alzadas en oriente,
con alquitrán y barro enamorado,
sin torres ni estandartes ni cúpulas doradas.
Hombres reunidos a rezar,
comer el pan, tejer el porvenir.
Todo el que tenga oídos,
que se siente a la mesa
y escuche las palabras del dolor.
Y siete candelabros,
siete rayos de luz, estrellas puras, en la mano derecha
que convierte en humano
al que tan sólo fuera como un hijo de hombre.
Siete antorchas también,
crepitando en el cuello de siete almas en torno
a un solo trono donde está Aquel que es,
el que era y vendrá
hijo del porvenir que ya está escrito,
Amén del porvenir, túnica blanca del futuro,     (23)
clavícula enroscada en el milagro
de seguir existiendo para siempre,
viviente por los siglos de los siglos.
enfrentado a la grata ceremonia
de desaparecer
y descansar al fin.
Humano, tan humano
como sólo pudiera serlo un dios.
Todo el que tenga oídos para oír,
que escuche sobre todo
su propio corazón.
Siete también los sellos
que nadie puede abrir, los que cierran el libro
de la vida de Dios sobre los hombres,
de la vida del hombre que ya no teme al cielo,
del tiempo que se escucha por que no se conoce
o "está cerca"
Todo el que tenga oídos para oír,
que oiga.



NOTAS A “TIEMPO DE APOCALIPSIS”

1 . Referencia en Mt 5.15, Lc 8.16, 11.33, y Mc 4.21, etc. En Mc 4.23, tras la indicación de que la luz no debe ser escondida, puede leerse una frase que, aunque evidentemente anterior, el Apocalipsis repite varias veces y hace suya: " El que tenga oídos para oír, que oiga". Por su soberbia ambigüedad, que traslada la responsabilidad al oyente, dando por supuesta la razón del emisor, constituye sin duda un argumento retórico de primer orden Se ha utilizado para cerrar el último poema de este libro

2 . (Ver nota 1) Referencia a Mc 4.22 y Lc 5.17/12.2. Siempre que aparece es para apostillar la inutilidad de ocultar la luz.

3. Fiel aparece en 19,11. Es el mismo Cristo en su cualidad de Veraz, nombre por el que también se le llama. El es quien dirige los ejércitos celestiales de la primera batalla apocalíptica. Posteriormente el Angel invita a un festín con los despojos (referencia en Ezequiel 39,17 ss).En esta condición de Fiel y Veraz, Cristo es llamado también Amén (ver último poema del libro y nota 23). Fiel monta un caballo blanco pero no son los mismos jinete y montura que aparecen al abrirse el primer sello (6.1-2) a pesar de que se han confundido a veces (ver apocalipsis 6.1 y poema XII en página 45)

4. Se utiliza la grafía más común en los textos traducidos a las lenguas romances: Harmagedón. Puede verse también como Harmaguedón, e incluso Armagedón en los textos que derivan de aquellos que pasaron por revisiones en lenguas de origen no latino. Proviene de Meguiddó, llanura en que el rey Josías de Judá fue derrotado y herido de muerte por las tropas del Faraón Necao I, de la dinastía XXVI (608 a.C.) Referencias en 2 R 23.29-30, 2 Cr 35.22 y Zc 12.11.

5. Marca de la Bestia: 666. Ver poema V, página 23, y sus notas.

6. Referencia a la insistencia de marcar a los elegidos, de uno u otro signo. Deriva de la costumbre de marcar a los esclavos Los lugares habituales de las marcas eran la frente y la mano o brazo. Incluso se refiere la marca en el muslo (Ap 19.16) al ser objeto de majestad, según la tradición del Antiguo Testamento.

7. Referencia a la Cábala (Kábala). El 6 corresponde a la letra vau, identificada con el Arcano mayor del Enamorado y con la estrella de seis puntas o sello de Salomón como símbolo y ejemplo del equilibrio.

8. El Golem, según la leyenda, es una estatua antropomórfica, de arcilla, creada en el ghetto de la Praga del siglo XVI, por el rabino Judah Loew Ben Bezalel, que cobra vida al escribir el nombre secreto de Dios en su frente o en su encía. Este "androide" siembra el terror en la ciudad y es destruido por su creador (ver “El Golem” de Gustav Meyrink) Las sugerentes relaciones son muchas: Marca de nombre, o de número, importancia de conocer el nombre (poema IV en página 21 y XIV en página 55). Curiosamente, la leyenda medieval afirma que el Golem renacerá cada 33 años lo que, abundando en las relaciones con la cábala daría 3+3 = 6, y estaríamos en el número básico que se triplica para designar a la bestia apocalíptica.

9. La segunda bestia ha sido identificada como el Anticristo, y, en interpretaciones más simplistas y próximas a su tiempo, como las prácticas paganas contrarias al cristianismo primitivo. Ocurre igual que con la primera Bestia que ha sido interpretada, en una innecesaria aproximación a la época, como la Roma pagana y sus emperadores. Con una visión más amplia estaríamos ante la concepción del Mal en toda su extensión.

10. Se han pretendido muchas explicaciones a las extraordinarias medidas de esta "ciudad", incluso designándola como la ciudad ideal (sic). La cifra de 12.000 estadios supone 2.220 kms, no existiendo acuerdo en cuanto a que sea el perímetro total o a la longitud de un solo lado. En la opción más reducida, estaríamos hablando de un cubo de 555 kms. de lado, lo que daría una superficie igual al 61 % del territorio nacional español y un volumen de ¡casi 171 millones de Km3 ! Evidentemente, debe hablarse del mundo de los símbolos y no, como se ha hecho con el racionalismo acostumbrado, de una posible y física ciudad futura.

12. Los cuatro vivientes son una evidente variante, aunque simplificada, de la visión del carro de Yahveh (Ezequiel 1.5 ss) Posteriormente, estos cuatro seres fueron utilizados como símbolos de los evangelistas reconocidos canónicamente.

13. El cuarto caballo es el más controvertido de cuantos aparecen en el texto. Su color varía en las diversas traducciones: bayo, verde, verdoso, amarillo...- De alguna manera resume a los otros, ya que va montado por la Muerte y seguido por los infiernos (Ap 6. 7-8) Ver coincidencias en Zac, cap.6.

14. Jano, según la mitología romana, fue hijo de Apolo y de Crasa y primer rey del Lacio. Por haber ayudado a Saturno, se le concedió ver al mismo tiempo el pasado y el futuro, por lo que se le representa con dos rostros sobre una sola cabeza. Su templo romano se cerraba tan solo cuando la república estaba en paz, con lo que únicamente se cerró en nueve ocasiones durante todo un milenio.

15. Los primeros sellos dan paso a los conocidos cuatro caballos del Apocalipsis, el resto de los sellos es menos homogéneo y muestran distintas visiones, hasta llegar al séptimo que tan solo establece silencio (capítulos 6 a 8)

16. Ap 18.16. La idea se repite, según la costumbre de algunos de los libros del A. Testamento, en 18.19.

17. Génesis 2.9, 2.16-17 y 3.22-24. Ver poema VI, en página 25. El Apocalipsis sitúa el Arbol de la Vida dentro de la nueva Jerusalén (22.2). Supone un retorno al Paraiso perdido.

18. Referencia a la ciudad celestial (capítulos 21 y 22) Ver poema 6 capítulo 21. Se repiten las referencias a la luz propia de la ciudad (21.23 y 22.5)

19. Ex 3.2 ss.

20. La idea del libro para "comer" (comprensión absoluta) aparece en 10.9 ss. Ver poema VII, en página 29. En Ez 3.1 ss se encuentra un antecedente de la misma idea, indicándose allí, curiosamente, que el libro está escrito por el anverso y el reverso, lo que supondría fechar alguna revisión del libro de Ezequiel en época posterior a la establecida (siglo V a.C.) ya que hasta el II a.C. no se preparan los primeros pergaminos válidos para escribir a dos caras, concretamente en Pérgamo, ciudad también apocalíptica (2.12) de la que toman el nombre.

21. Ver 3.20. Cenar se convierte en la consecuencia-premio por responder a la llamada de Cristo al que en este capítulo se identifica como Amen (ver poema XIX, página 75 y nota 23)

22. El número siete se prodiga en la primera parte del Apocalipsis, sobre todo hasta el capítulo 8. Ver, entre otros, 1.12, 1.16, 5.1, 8.2. También hay profusión de otros números, siempre reiterados y llenos de intención simbólica, según la tradición hebrea.

23. Amen es el nombre de Cristo en tanto que paradigma de fidelidad y veracidad. Aparece en 3.14 y 19.11. Ver "Dios del Amen" en Isaías, 65.16.

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28 jul. 2008

JUEGO DE DAMAS (plaqueta 2005)



JUEGO DE DAMAS(Una plaqueta de poemas con buen humor)
(Original agotado)

Colección Aristas de Cobre, Córdoba, enero 2005
Cuadernos de poesía de carácter no venal, dirigida por la poeta Balbina Prior. aristas@supercable.es

Este conjunto de poemas es una separata de un libro mucho más amplio que nunca consiguió salir adelante en certámenes de ningún tipo.
Tenía el “inconveniente” de estar escrito en clave de humor, de ironía, cosa que la seria y hasta aburrida condición de los poetas actuales encaja mal. Además tiene un aparente toque misógino que en el fondo no lo es sino más bien una relación de fabulaciones sobre historias de hombres y mujeres.
Si hubiera misoginia, Balbina Prior, que es mujer muy destacada en la defensa de los derechos de la mujer no lo hubiese sacado. Ni yo, que también defiendo esos mismos derechos, lo hubiese escrito o publicado.
Otra cosa es tomarnos las cosas con buen humor y sacarles algo de punta.
El humor y la ironía siempre han formado parte de mi vida y, cada vez más, de mi escritura. Creo que cuando me llegue la hora, no daré un último suspiro sino una última sonrisa, y, sin tengo fuerzas, una última carcajada. A ver si lo consigo.

Suelo decir que todo en este cuadernillo es apócrifo e inventado y que no están aquí otros poemas semejantes “sospechosamente reales” aunque, como decía A. Machado:
“En mi soledad / he visto cosas muy claras / que no son verdad.” O todo lo contrario.
Enrique Gracia Trinidad

Ediciones Aristas. Dirección Balbina Prior
C/ Tomás de Aquino, 4º 5º A 14004 Córdoba (España)
Depósito Legal: CO-1483-04
e-mail: aristas@supercable.es

El libro está incluido, completo, en "Contrafábula, poesía reunida 1972-2004" que puede adquirirse en http://www.agapea.com/buscar/buscador.php?texto=Enrique+Gracia+Trinidad

JUEGO DE DAMAS
A, ante, bajo, cabe, con, contra, de, desde, en, entre, hacia, hasta, para, por, según, sin, so, sobre
y tras... ellas.

VIAJEROS AL TREN...
Desesperada y gris, un poco loca,
se dispuso a viajar conmigo al fin del mundo.
—Eso está lejos —dije—,
mejor nos vamos hasta el parque,
patatas fritas y cerveza, sol,
para qué más.
Pero ella siguió haciendo el equipaje.
Cientos de cachivaches, zapatos y pañuelos,
un florete de esgrima (me sigo preguntando para qué)
guantes, perfume, rulos, crucigramas;
y tuve que trepar a las maletas para que se cerrasen.
—¡Vámonos! tengo ya los billetes del tren.
Era la dueña del asunto.

Se sentó en el asiento junto a la ventanilla,
apoyó la cabeza,
y vi el reflejo de su rostro:
tenía una sonrisa de las que no dejan salida.
—Voy un momento a por tabaco —dije.
Seguía ensimismada.

Sus ojos se agrandaron a lo lejos,
cuando le dije adiós desde el andén.
Ni ella ni las maletas regresaron jamás.


CON LA BOLSA EN LA MANO

Nos vimos ante el puesto de verduras.
En el de congelados
ya compartíamos sonrisas;
dos más allá, consejos y recetas,
en los ultramarinos un roce de antebrazo,
tras la fruta y el pan, cerca ya de la puerta,
números de teléfono...

Y no volví jamás a aquel mercado,
mi número era falso, no sé si lo era el suyo.
Un simple kilo de cebollas
no podía costarnos
toda la vida.


SI MI ALMA LO SABE...
Aún no sé cómo aparecí en escena.
El lugar era el más inadecuado
y en el peor de los momentos.

Ella, dama en peligro
y yo un perfecto caballero:
Quijote, Bradomín o Luis Candelas,
me batí como un bravo por sus ojos.
Ni yo la conocía
ni ella me habló jamás.
Testificó ante el juez
que el chulo aquel de la paliza
era su novio,
que a mí jamás me había visto,
que aparecí de pronto
y apuñalé a su hombre
con aquella navaja que ella misma
le había regalado.

Afortunadamente, el tipo no murió,
así que yo saldré con la condicional
dentro de un par de años,
si oculto mi pasión por hacer versos
y sigo trabajando en la cocina.


LIGUE FINAL

No se está mal en la cornisa.
Te miran desde abajo, llaman a los bomberos,
a un psicólogo, a un cura,
se preocupan por ti, aunque algo tarde.
Corre un poco de viento y no quisiera,
a estas alturas, que pensase nadie
"ese tiembla de miedo".
Voy a tener que decidirme rápido.
Es una pena,
la vista desde aquí es tan magnífica...

Aquella rubia de la esquina
que no me quita ojo desde abajo
es un encanto, o eso parece desde arriba.
Si me la hubiesen presentado ayer,
yo no estaría aquí, ni ella tan lejos.
¡La vida con su estúpida costumbre
de atendernos después de lo debido,
como una mala dependienta!

En fin...
¡Apártate, rubita, que aunque quiera,
no quiero aterrizar sobre tus brazos!


MANÍA CAPITAL

Pandora ocupadísima
fue abriendo puertas y ventanas,
uno a uno volcaba los cajones,
los armarios de par en par, los grifos;
no quedó cacerola con su tapa
ni botella con corcho.
Destapó hasta la lámpara del genio.
—¡Hay que limpiar y ventilar!
¡que entren el sol y el aire puro!
—Es invierno, tesoro, abre sólo un ratito.
—Lo siento pero aquí huele a cerrado...
si no te gusta ¡puerta! que está abierta.

Y todo se voló por la ventana.
El genio de la lámpara y yo mismo
nos marchamos a golpes de corriente.
Montón de polvo y libros y cigarros,
vivimos ahora solos y sin que nos ventilen.


AMOR Y CUERO

Ella era rica, guapa, con estilo,
le encantaban las plantas,
a ser posible cactus o carnívoras.
Tenía un perro de esos, adiestrado
para el asesinato a sangre fría.
Bostezaba remando en un estanque
pero bajaba todos los torrentes
en canoa, sin casco,
yo la esperaba siempre en el hotel.
El karate y el judo
parecían sus padres adoptivos
y entrenaba diez horas por semana.
Le encantaba ir al cine,
Schwarzenegger, Bruce Lee, Van Damme y Rambo
eran sus favoritos.
Su lima de uñas era escalofrío,
su café daba vértigo,
apretaba besando...

Pero todo eso era llevadero,
cada uno es como quiere;
yo también tengo mis manías
y al principio la vida me parecía emocionante.

Una tarde volvió con tres paquetes.
— Son un regalo— dijo.
El primero, de un sórdido sex-shop:
una máscara negra de cuero con tachuelas;
otro paquete, más pesado y tosco,
de la ferretería: ganchos, cadenas, cuerda
y unos cepos de aspecto medieval.
No abrí el tercero pero abrí la puerta,
y bajé la escalera como ella los torrentes.
Ahora vivo con una pelirroja,
pobre, feúcha, desgarbada,
pero
sólo tiene geranios, tiestos de marihuana
y ositos de peluche.


LA MAGA

Penélope era tonta,
mejor dicho muy lista;
el tonto era cualquiera que aguantase
a su lado más de una madrugada.
Juguetona de cartas y zodiacos,
algo vidente, un tanto curandera,
camelaba a sus pálidos amigos
con arrumacos de vampira.
Nada que ver con la Penélope
de Ulises —más quisiera—,
lo suyo eran los guiños esotéricos
de fachada perfecta, hablar ladino,
ojos de mística embobada,
supuestas vibraciones,
pirámides y piedras milagrosas.
—Yo no creo en las meigas,
pero haberlas las hay— le digo siempre,
y Penélope, claro, se me enfada.
—Ya sé que tú eres bruja —insisto—,
lo que no sé es si creo en brujas de tu especie.
Me llama inútil y me ignora.

Ahora que se marchó con otro inútil
que hasta tiene consulta telefónica,
ahora que no la veo ni en mis sueños,
pienso en el mal de ojo
cada vez que me duele la cabeza.


HIGIENE Y RESBALÓN

"Todo es evitable, menos que una mujer se lave la cabeza cuando quiera"
(Ramón Gómez de la Serna)

Se lavó la cabeza y regresó del baño
con dos toallas,
híbrida de faquir y de muestrario.
Estaba deseable, dorada y reluciente.
Así aprendí a rezar sobre sus hombros
oraciones de besos
con frescor de lavanda.

Una de aquellas tardes,
húmeda espalda, perfumada sombra,
con el calor del baño hecho promesa,
no esperé a que saliera
y entré sin previo aviso: "Oye, cariño...”
El gel a medio abrir me recibió en el suelo:
una pierna, dos vértebras y el codo
me dejaron inútil para todo un semestre.

Cuida de mí, pero se alegra
de que no deje abierta la tapa del retrete
porque ni puedo levantarla.
Ella sigue dejando los jabones y el resto de sus cosas
donde le da la gana.


TRIPALIUM

Ha sido mucho tiempo
dudando de la música adecuada.
A una le gusta el jazz, a otra el bolero,
y yo mis discos ni los pongo.

En la cama os lleváis la mar de bien,
eso ha quedado claro,
pero que conste que este mundo
es más largo y más ancho que un colchón.
Os adoro a las dos pero no entiendo
que más allá del sexo os mostréis incapaces
de ser civilizadas.

Era hermoso querernos, hermoso aquel barullo,
que los vecinos sospechasen
y Hacienda no supiese
cómo clasificarnos.
Pero al final un simple plato de lentejas
retorció el cuello al cisne de nuestras aventuras.
A una le gustan en puré, a otra caldosas,
y yo las aborrezco desde entonces.
Mientras las dos alzabais las cucharas
como argumento arrojadizo,
supe muy bien quién era el que estaba de más.

No me echaréis de menos.



ESPEJITO, ESPEJITO

A Francisca Aguirre, a la que he robado el título
que ella robó a la bruja de Blancanieves.

Hay un espejo en el vestíbulo, otro en la entrada, dos en el salón, uno en todas las puertas de todos los armarios y el baño es un espejo dondequiera que mires.
El del pasillo es alto y ovalado, el del trastero, antiguo, con un marco de estilo, y el del garaje, al fondo, de pared completa que
parece que siempre te la vas a pegar con otro coche.
En el del dormitorio hay angelotes que se mueren de risa y de catarro.
Faltan en la cocina, pero los azulejos brillan y es como si estuviese llena.
Sufro una sensación de laberinto líquido, respondón y constante, de personalidad múltiple y rara.
Cómplices todos de sus gestos, empiezo a sospechar que me vigilan, que tantos “yo” son dura competencia, que mi amada me engaña con cualquiera de ellos mientras todos se ríen a mi costa.
Mi Narcisa de espejos hace muecas, disfruta de perfil o frente a frente, y yo me siento horrible Quasimodo.
Tengo que hablar con ella, en serio, de una vez, sin miramientos,
o acabaré viviendo con capucha.


PEREGRINO A LA FUERZA

Iba haciendo el Camino de Santiago
con una concha al cuello.
Sus ojos eran de hayas en otoño,
su sonrisa de libro y lo demás,
como para volver loco al apóstol
cuando llegase a Compostela.
Así que la llevé en mi coche
(adoro el autostop algunas veces)
—Yo —mentí— también voy de peregrino.
—Prefiero andar —me dijo— pero gracias,
llévame a Ponferrada
y ya seguiré a pie lo que me falte.
“Ponferrada —pensé— y Finisterre, si te dejas”
Puso el bastón y su macuto
en la parte de atrás y se sentó a mi lado.
Casi no hablaba, pero qué silencios.
Su perfume a lavanda me hizo olvidar
que yo no iba a Galicia
y otros asuntos eran mi destino.
Junto al castillo de templarios
paramos a reponer fuerzas.
Cuando estaba pagando la empanada y el vino,
oí el motor del coche.

Me dejó su cayado, la venera,
y un palmo de narices con recuerdo a colonia.
Caminé todo el resto del verano
como un imbécil, con la boca seca,
pero he ganado el jubileo.

FIN DE JUEGO DE DAMAS
Esta plaqueta ya no puede conseguirse en papel.
Si alguien toma un poema, agradeceré que cite mi autoría.